Una gestoría contable crece contratando digitadores, y ahí es donde se rompe: más clientes significan más costo laboral y más cuellos de botella, y las liquidaciones empiezan a llegar sobre la fecha. ContaCloud ataca eso desde el control. Cada cliente tiene una ficha con sus ingresos, compras, gastos, declaraciones, deudas y fraccionamientos; cada obligación tributaria tiene su vencimiento con seguimiento automático; y la producción del equipo se mide por asesor. Encima corre una capa de inteligencia artificial que prioriza tareas, detecta retrasos y marca clientes en riesgo.
Las vistas que sostienen la operación.

Obligaciones tributarias
Vencimientos con seguimiento automático. Es la pantalla donde se ve qué está por caerse antes de que se caiga.
De dónde se parte y qué se construyó.
El problema
El modo artesanal no escala: sin visibilidad del avance de cada cliente ni de la carga real del equipo, la gestoría apaga incendios y pierde en el camino oportunidades de servicio dentro de su propia cartera.
La solución
Un panel que responde en qué estado está cada cliente y cada declaración, checklist de documentación entregada y faltante, y cobranzas con proyección de honorarios. Las oportunidades —trámites societarios, líneas de crédito— se detectan sobre los datos que ya están en el sistema, así que el asesor pasa de digitar a asesorar.
Stack
El cliente ve su propio estado
El portal le da a cada empresa el estado de sus procesos contables en tiempo real: qué se presentó, qué falta y qué documentos debe. Es la respuesta estructural a la consulta que más tiempo consume en una gestoría —«¿cómo viene lo mío?»— y de paso empuja al cliente a entregar lo que adeuda sin que haya que perseguirlo.

Entrá a ContaCloud y recorrelo.
La demo está publicada y es navegable: se puede cambiar de rol y recorrer cada módulo con datos de ejemplo.

