Un operador de delivery que trabaja con varios restaurantes afiliados recibe pedidos por WhatsApp, Facebook, Instagram y carta QR, y los reparte entre motorizados que cobran en efectivo. FleetEats junta esos cuatro canales en un solo panel, calcula la tarifa por distancia recorrida —banderazo más costo por kilómetro más recargo de zona—, sugiere el motorizado más cercano disponible y sigue la entrega en el mapa. El cliente final ve su pedido moverse; el operador ve la flota entera.
Las vistas que sostienen la operación.

Pedidos en vivo
Seguimiento y asignación del día, con el canal de origen de cada pedido a la vista. Lo que antes vivía repartido en cuatro bandejas.
De dónde se parte y qué se construyó.
El problema
Con los pedidos entrando por cuatro canales distintos y la tarifa puesta a ojo, la operación no era medible: no se sabía cuánto costaba realmente una entrega lejana ni qué motorizado tenía efectivo sin rendir.
La solución
Tarifa calculada por kilometraje real, estados explícitos por motorizado —desocupado, en camino, entregando— y un bloqueo automático del repartidor que acumula efectivo sin rendir. La calificación es bidireccional: el cliente califica servicio y producto con foto, y el operador evalúa a cada motorizado.
Stack
Estado por color, antes que por lectura
La flota se representa como una grilla de nombres donde el color dice todo: desocupado, en camino, entregando, bloqueado. El operador no lee quince filas para decidir a quién asignar el pedido; mira la grilla y elige. El bloqueo por efectivo sin rendir usa el mismo lenguaje visual, así que la deuda es imposible de pasar por alto.

Entrá a FleetEats y recorrelo.
La demo está publicada y es navegable: se puede cambiar de rol y recorrer cada módulo con datos de ejemplo.

