Quien vende cursos digitales suele repartir su trabajo en tres herramientas: una plataforma para vender, otra para dar la clase y una tercera para cobrar, dejando una comisión alta en el camino. Aula junta las tres. El marketplace es buscable, con filtros por categoría y modalidad y reseñas; el panel del productor muestra ventas, alumnas y cursos, y permite subir material y calificar trabajos prácticos; y el aula en vivo funciona dentro de la plataforma, con un código único por curso. Nadie instala nada para entrar a clase.
Las vistas que sostienen la operación.

Mis cursos
La vista de la alumna: lo que compró, su avance y el acceso a la clase en vivo, sin buscar un link en el correo.
De dónde se parte y qué se construyó.
El problema
Saltar entre plataforma de venta, aplicación de videollamada y pasarela de cobro rompe la marca del productor y hace que la alumna menos técnica se pierda antes de entrar a la primera clase.
La solución
Un solo lugar bajo la marca del productor, con ingreso al aula por código, video, chat, lista de asistentes y la posibilidad de levantar la mano. Los trabajos prácticos se entregan y se califican en el mismo entorno, así que la cursada no se desarma en carpetas compartidas.
Stack
El marketplace, buscable de verdad
Los cursos se filtran por categoría y por modalidad —en vivo, grabado o mixto— y los que están dictando ahora se marcan como tales. La modalidad es el filtro que más pesa en este rubro, porque define si la alumna tiene que estar a una hora concreta o no, y en las plataformas genéricas suele quedar escondida en la ficha.

Entrá a Aula y recorrelo.
La demo está publicada y es navegable: se puede cambiar de rol y recorrer cada módulo con datos de ejemplo.

